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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://cuentoscortos.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>cuenticos</title><description>Este rinc&#xF3;n es, de momento, un lugar de entrenamiento para contar historias y disfrutar del placer de escribir mal. Cuentos cortos, por Yayo Delgado.</description><link>https://cuentoscortos.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Don Capit&#xE1;n</title><link>https://cuentoscortos.blogia.com/2009/061301-don-capitan.php</link><guid isPermaLink="true">https://cuentoscortos.blogia.com/2009/061301-don-capitan.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Pablito tiene seis a&ntilde;os. Es la primera vez que est&aacute; en un hospital. Estos d&iacute;as es la primera vez para muchas cosas, y sigue muy asustado. Desde el accidente todo ha cambiado para &eacute;l. Pablito se pasaba el d&iacute;a corriendo por la calle, jugando al f&uacute;tbol y al escondite con sus hermanos y vecinos de su calle. Cuando se subi&oacute; a aquel &aacute;rbol nunca pens&oacute; que todo fuera a cambiar, y que terminar&iacute;a en un hospital sin poder abrir la boca, con los ojos vac&iacute;os, y l&aacute;grimas enormes cayendo por sus mejillas cada poco tiempo, sin llanto. Pablito tiene la mirada perdida, ni habla, ni sonr&iacute;e, ni mira a nadie. Su mam&aacute; no encuentra consuelo en nada, ni en nadie. Las palabras de los m&eacute;dicos sobre pr&oacute;tesis, terapias, recuperaci&oacute;n&nbsp;o nuevas t&eacute;cnicas&nbsp;se pierden&nbsp;en el infinito de la habitaci&oacute;n, que se echa encima de toda la familia, d&iacute;a tras d&iacute;a, desde la amputaci&oacute;n. Su padre no aguanta verle destapado, con el pijama recogido sobre el peque&ntilde;o mu&ntilde;&oacute;n en su pierna izquierda, y se pasa las horas en el pasillo. Todos llevan d&iacute;as sin dormir. Sus hermanos no han ido al colegio en dos semanas, la abuela, en casa, reza sin parar, con una fortaleza ejemplar, pero se deja vencer por la desesperaci&oacute;n en solitario, esperando un milagro que sabe que no va a llegar.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Las madres de los amigos de Pablito van al colegio con el alma encogida. Podr&iacute;a haber sido mi hijo, piensan, y se les encoge el coraz&oacute;n hasta que palidecen y una l&aacute;grima presiona sus ojos. Los ni&ntilde;os preguntan por &eacute;l: &iquest;Podremos jugar al f&uacute;tbol otra vez con Pablito? Y miran con esos ojos ingenuos, pero desde un remoto convencimiento de incertidumbre triste. La noticia ha corrido por todo el pueblo. Pablito ha perdido la pierna. Tuvieron que amput&aacute;rsela. No qued&oacute; m&aacute;s remedio. Desde que lleg&oacute; al hospital, Pablito no habla. No gesticula. Ha perdido la vida, pero sigue all&iacute;, en la cama, lanzando un hondo &iquest;por qu&eacute;? a su peque&ntilde;o mundo, un por qu&eacute; que resuena en los corazones de cientos de familiares, amigos, compa&ntilde;eros, amigos de amigos, conocidos, m&eacute;dicos, enfermeros, vecinos de estos y de aquellos, pasillos de colegios, de hospital, bares, peluquer&iacute;as&hellip; La historia llega a miles de o&iacute;dos, y encoge miles de corazones. </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span><span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span>Al tercer d&iacute;a negro Pablito sigue igual. La primera l&aacute;grima de la ma&ntilde;ana recorre su moflete derecho, lentamente. Su padre, en el pasillo, camina de losa en losa, con la cabeza agachada. Mam&aacute;, con fuerzas sobrehumanas, limpia la l&aacute;grima, y acaricia la cara de Pablito con dulzura. Sus ojos no pueden llorar m&aacute;s. </span><span>Mientras, al fondo del pasillo, empieza a escucharse por toda la planta un sonido fuerte, que retumba en el largo corredero. Es una especie de pito chirriante, acompa&ntilde;ado de carcajadas enormes. Pablito no lo escucha, ensimismado. Sus padres no lo perciben totalmente. Suena como un eco lejano, aunque cada vez va tomando una forma m&aacute;s definida. Es como un sonido de fuera de aquel mundo de tristeza que hab&iacute;a invadido la habitaci&oacute;n de Pablito. Un sonido que abr&iacute;a una ventanita a un lugar olvidado de esperanza.</span></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Cuando Golosino se asom&oacute; a la habitaci&oacute;n de Pablito nadie se percat&oacute;. Su madre refugiaba su dolor en una revista. Pablito, tapado, pero con la silueta de su &uacute;nica pierna muy definida bajo las s&aacute;banas, permanec&iacute;a en la misma postura que los d&iacute;as anteriores, sin vida en sus ojos. Su padre segu&iacute;a por el pasillo, andando hacia ninguna parte. Golosino meti&oacute; su nariz de payaso roja por el borde de la puerta, y sac&oacute; el pito de barco por debajo de ella, y lo hizo sonar fuertemente: <em>&iexcl;&iexcl;Meeeeeec!!</em> La mam&aacute; de Pablito se sobresalt&oacute;. Aquel sonido lejano le son&oacute; como dentro de ella, y hasta dio un peque&ntilde;o bote de susto. Baj&oacute; la revista de golpe y vio a Golosino de repente, que estaba en la puerta de la habitaci&oacute;n con los ojos cerrad&iacute;simos y tap&aacute;ndose los o&iacute;dos como si fuera el fin del mundo. La mam&aacute; de Pablito esboz&oacute; una m&iacute;nima sonrisa. Por una cent&eacute;sima de segundo hab&iacute;a salido de aquella habitaci&oacute;n.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>&iquest;Alguien ha o&iacute;do ese ruido? &iexcl;&iexcl;Llevo todo el d&iacute;a persiguiendo el pito, y nada, que no lo encuentro!!</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;">Otra leve sonrisa. El padre de Pablito lleg&oacute; a la habitaci&oacute;n. Nada m&aacute;s ver a Golosino el cuerpo le pidi&oacute; pedirle con educaci&oacute;n que se fuera de all&iacute;, que no estaban para bromas&hellip; Pero el payaso, sin dejarle tiempo, se le tir&oacute; y le abraz&oacute; con fuerza, mientras le dec&iacute;a: <em>- Ahhhh! El jefe, aqu&iacute; est&aacute; el jefe del barco&hellip; &iexcl;&iexcl;El Capit&aacute;n!! &iexcl;&iexcl;Llevo todo el d&iacute;a busc&aacute;ndole!! &iquest;D&oacute;nde se hab&iacute;a metido?</em></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">El pap&aacute; de Pablito tambi&eacute;n se ri&oacute;, y aquella sencilla mueca le hizo sentir tan bien como jam&aacute;s hab&iacute;a imaginado. Algo en su interior se fren&oacute; de golpe, y sonri&oacute; abiertamente. Pablito estaba all&iacute;, pero nada hab&iacute;a cambiado. Golosino se acerc&oacute; al ni&ntilde;o. Le mir&oacute; de cerca, desde un lado de la cama, desde el otro. Husme&oacute; por encima de su cuerpo, mientras murmuraba: <em>- Interesante, interesante&hellip; uhmmm</em>. Dej&oacute; el pito en su cama, y le dijo: <em>- &iquest;Este es el nuevo Capit&aacute;n? Interesante</em>. <em>Si les da problemas el nuevo Capit&aacute;n&nbsp;toquen el pito, que vendr&eacute; enseguida</em>. Los padres de Pablito sonre&iacute;an forzadamente, pero sonre&iacute;an, y respond&iacute;an al payaso, que llevaba un parche en el ojo. Golosino se fue, y Pablito segu&iacute;a igual. El payaso tampoco hab&iacute;a conseguido nada con &eacute;l, aunque abri&oacute; una ventanita en aquel mundo. Una ventanita que se iba a convertir en lo m&aacute;s importante para la vida de Pablito, y de su familia.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span><span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span>Al d&iacute;a siguiente Golosino fue a la habitaci&oacute;n de Pablito directamente, a primera hora. Pablito estaba solo, con una enfermera, que le curaba. Su madre baj&oacute; a desayunar y Golosino habl&oacute; con el padre para que le dejara entrar a &eacute;l solo. Acept&oacute;, sin pensarlo mucho. Antes de entrar, Golosino se at&oacute; la pierna izquierda al muslo, fuerte, con una venda. Se hab&iacute;a puesto pantalones anchos, y se recogi&oacute; la pierna en forma de mu&ntilde;&oacute;n. Se disfraz&oacute; con un gorro de capit&aacute;n, una barba postiza y una chaquetilla de marinero, y se puso en la puerta. Pablito no se inmut&oacute;&hellip; Pero cuando el capit&aacute;n, con gesto de marinero, un ojo cerrado, una pipa enorme en la boca, y siempre la nariz de payaso, dio un paso enorme a la pata coja para entrar a la habitaci&oacute;n, los ojos del ni&ntilde;o se torcieron milagrosamente hacia aquel personaje. </span><span><span><em>-Hola. Soy El Capit&aacute;n del Barco, buenos d&iacute;as. &iquest;Sabe usted si alguien ha preguntado por mi?</em> </span></span><span>Dijo Golosino, con voz grave y ronca. El ni&ntilde;o le miraba directamente. Sus ojos recorr&iacute;an la figura del capit&aacute;n, a la vez que la ventana de luz abierta en el mundo de aquellas semanas de Pablito se iba abriendo cada vez m&aacute;s. Pablito se detuvo en su pierna, y cambi&oacute; su gesto. Despacio, sac&oacute; una mano de debajo de las s&aacute;banas y se&ntilde;al&oacute; la pierna que no ten&iacute;a Golosino, mientras le volv&iacute;a a mirar con gesto de curiosidad.</span></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>&iquest;Mi pierna? A los marineros les digo que me la comieron los tiburones que mat&eacute; una vez que me ca&iacute; al mar, y luego les doy un mordisco en la oreja. &iquest;Tu eres marinero?</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Pablito le mir&oacute; fijamente dos segundos largos, y sacudi&oacute; la cabeza diciendo que no.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></em></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>As&iacute; que no eres marinero&hellip; Ya dec&iacute;a yo. Eres capit&aacute;n tambi&eacute;n, por lo que veo&hellip;</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Pablito asinti&oacute; con la cabeza r&aacute;pido, y sonri&oacute; levemente. </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>Ya dec&iacute;a yo&hellip; Pues te dir&eacute; un secreto. &iquest;Sabes guardar un secreto?</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Pablito asinti&oacute; otra vez r&aacute;pido.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>Mi pierna no me la comieron los tiburones&hellip; Me la cortaron en un hospital, muy lejos de este barco, para poder ser capit&aacute;n.</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 18pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Pablito abri&oacute; la boca, y se puso la mano, asombrado.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>&iquest;Qu&eacute; le pas&oacute; a la tuya?</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>Me ca&iacute;</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>Pues ya eres Capit&aacute;n. Te llamar&eacute; Don Capit&aacute;n. Bueno, Don Capit&aacute;n, me voy a seguir la ronda que luego tengo un partido de f&uacute;tbol.</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Pablito suspir&oacute; sorprendid&iacute;simo&nbsp;en voz alta, otra vez, abriendo mucho los ojos, y enseguida pregunt&oacute;:</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>&iquest;C&oacute;mo juegas al f&uacute;tbol sin pierna?</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>Me pongo una que aunque me den patadas no me duele.. &iquest;Es que no tienes una?</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>No.</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>&iexcl;Marineraaaaaa!</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">La enfermera apareci&oacute; enseguida.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>Diga se&ntilde;or</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>Quiero una pierna dura, bien fuerte y futbol&iacute;stica para Don Capit&aacute;n, pero ya mismo que se pongan a construirla con oro y diamantes&hellip; &iquest;De qu&eacute; equipo la quiere usted, Don Capit&aacute;n?</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>&iexcl;Del Murcia! , dijo Pablito con entusiasmo.</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>Del Real Murcia. Es todo.</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>S&iacute; se&ntilde;or, eso est&aacute; hecho. Respondi&oacute; la enfermera.</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Golosino empez&oacute; a andar a la pata coja por la habitaci&oacute;n, haciendo ejercicios de estiramiento, para preparar el partido que ten&iacute;a. Pablito se incorpor&oacute; en la cama. Sus ojos brillaban como en las mejores ma&ntilde;anas de Reyes, y se re&iacute;a a carcajadas con los movimientos de Golosino a la pata coja. <span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>Despu&eacute;s de cada estiramiento estramb&oacute;tico, Golosino chocaba la mano de Pablito, y este re&iacute;a, y re&iacute;a&hellip; Tanto que su padre le escuch&oacute;, y se le par&oacute; el coraz&oacute;n de la alegr&iacute;a. Abri&oacute; los ojos y corri&oacute; hacia la habitaci&oacute;n a&uacute;n incr&eacute;dulo. Cuando entr&oacute;, Golosino empujaba la pared a la pata coja, estirando, con la cara y el cuello rojos del esfuerzo, con la pipa y la nariz roja de payaso, mientras Pablito se re&iacute;a con todas sus fuerzas.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>&iexcl;&iexcl;Pap&aacute;, Pap&aacute;, van a ponerme una pierna del Real Murcia y podr&aacute;n darme patadas sin dolor, y podr&eacute; andar, y jugar, y soy un Capit&aacute;n!!</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">El padre de Pablito no pudo contener dos l&aacute;grimas enormes. Abraz&oacute; a su hijo como si hubiera vuelto a nacer. Lo apret&oacute; contra &eacute;l con todas sus fuerzas y no le import&oacute; subirle sobre sus hombros y que se viera el vac&iacute;o de la pierna. Al abrir los ojos vio como Golosino ten&iacute;a los ojos enrojecidos, pero segu&iacute;a metido en su papel. El pap&aacute; de Pablito le dio la mano.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>Me voy, que empieza mi partido. Ma&ntilde;ana vendr&eacute; y veremos c&oacute;mo va la construcci&oacute;n de tu pierna del Real Murcia. Saludeeeen&hellip; &iexcl;ARRR! ,dijo el payaso.</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="text-indent: -18pt; margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: medium;"><em><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="font-size: small;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span>&iexcl;ARRR! Respondi&oacute; Pablito, haciendo ambos el saludo militar.</span></span></em></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Nada m&aacute;s salir de la habitaci&oacute;n Golosino rompi&oacute; a llorar de emoci&oacute;n. Se cruz&oacute; a su madre, pero no pudo decirle nada. Cuando ella entr&oacute; en la habitaci&oacute;n y vio a Pablito repitiendo los ejercicios de estiramiento que hab&iacute;a hecho Golosino hac&iacute;a unos minutos, y a su padre junto a &eacute;l, sonriendo, su mundo cambi&oacute;, y sinti&oacute; que Dios hab&iacute;a escuchado a su madre rezar, porque aquello s&oacute;lo pod&iacute;a ser un milagro.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Pablito acept&oacute; la pr&oacute;tesis, entendi&oacute; con el tiempo que la vida hay que afrontarla como viene, y hoy lleva una vida normal. No jug&oacute; al f&uacute;tbol, pero s&iacute; ha ido a todos los partidos que el Real Murcia ha jugado en casa desde aquellos d&iacute;as, y en su pr&oacute;tesis siempre ha habido una pegatina con el escudo del Real Murcia. Aquella historia abri&oacute; los mismos corazones que cerr&oacute; unos d&iacute;as antes, y se convirti&oacute; en ejemplo de superaci&oacute;n para todos los que conoc&iacute;an a Pablito. Pero sobre todo sirvi&oacute; para que muchos comprendieran la importancia de la imaginaci&oacute;n, no s&oacute;lo en los ni&ntilde;os, en todos los seres humanos, aunque muchas veces, la mayor&iacute;a, s&oacute;lo a trav&eacute;s de los ni&ntilde;os pueda entenderse la importancia que tiene creer en los milagros. Vale.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span><span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span>PD. Dedicado a Pupaclown, y a los payasos&nbsp;que todos los d&iacute;as recorren con ilusi&oacute;n </span><span>los hospitales de todo el mundo</span></span></span></span></p>]]></description><pubDate>Sat, 13 Jun 2009 12:04:00 +0000</pubDate></item><item><title>Miradas</title><link>https://cuentoscortos.blogia.com/2009/050701-miradas.php</link><guid isPermaLink="true">https://cuentoscortos.blogia.com/2009/050701-miradas.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Ten&iacute;a los ojos verdes, almendrados, y grandes, bajo unas pesta&ntilde;as infinitas. Un lunar en el moflete, arriba, casi debajo del ojo derecho, y el pelo largo, lacio, un poco ondulado al llegar a las puntas, y casta&ntilde;o claro. La comisura de sus labios era perfecta. Ten&iacute;a una boca &uacute;nica, que le proporcionaba un gesto natural absoluto. Sus labios, con una voluptuosidad plat&oacute;nica tintada de un rosa vivo m&aacute;gico, trazaban un l&iacute;mite fin&iacute;simo con su piel que atra&iacute;a mi mirada sin posibilidad alguna de resistencia. No llevaba maquillaje. Vest&iacute;a vaqueros, zapatillas deportivas, camiseta de chico vieja, ancha, y una chaquetilla remangada que dejaba ver varias pulseras de cuero en su brazo derecho. Era una chica normal, tan natural que brillaba especial, a pesar de un gesto rudo que chocaba con todo lo que llamaba la atenci&oacute;n de ella, excepto con algo que no se terminaba de ver en su interior, una dureza sensual, que la hac&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s interesante, y que quiz&aacute;s completaba aquel encantamiento con el que secuestr&oacute; mi mirada aquel d&iacute;a, sentada en la pen&uacute;ltima fila del Bilman Bus, un atardecer de primavera en Pamplona, a punto de empezar viaje de diez horas para cruzar Espa&ntilde;a, la primera vez que la vi.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Julia Roberts. Era una Julia Roberts mejorada, con 20 a&ntilde;os, y ese gesto duro, para nada estridente con su aspecto de grunge sencilla, que la alejaba de comentar con alguien que se parec&iacute;a a ella. Nada m&aacute;s verla perd&iacute; el control de mis ojos. Recuerdo que la miraba sin pudor, porque no pod&iacute;a no mirarla. <span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>La miraba directamente, obnubilado. La mir&eacute; m&aacute;s de un minuto seguido, y ella me mantuvo la mirada. Ella sab&iacute;a que no la conoc&iacute;a, pero no dud&oacute;, me clav&oacute; sus ojos, y as&iacute; estuvimos segundos largu&iacute;simos, hasta que pude darme cuenta de d&oacute;nde estaba y qu&eacute; estaba pasando, algo que siempre pens&eacute; que ella sab&iacute;a perfectamente. Entonces cambi&eacute; el gesto, y ella tambi&eacute;n. Dir&iacute;a que sonri&oacute;, pero fue un gesto tan leve, que jam&aacute;s pude leer. S&oacute;lo s&eacute; que han pasado 12 a&ntilde;os y recuerdo aquella mirada como si fuera ahora mismo, y c&oacute;mo pas&eacute; diez horas conteniendo miradas, y miradas, y m&aacute;s miradas, interpretando gestos, y c&oacute;mo estaba seguro de que aquella sensaci&oacute;n la ten&iacute;a yo, s&oacute;lo yo, y nadie m&aacute;s que yo, aunque ella, cada vez que la miraba, clavaba sus ojos pardos en m&iacute;, y hac&iacute;a ese gesto invisible, ilegible, tan natural, tan real, que me tocaba algo dentro que muy pocas veces me hab&iacute;an tocado.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&iquest;Era amor? No lo s&eacute;. En aquellos labios hab&iacute;a un beso. Un beso irresistible, &uacute;nico, aunque eso no pude pensarlo hasta tiempo despu&eacute;s, y carec&iacute;a de importancia. Lo que hab&iacute;a en esas miradas era otra cosa, era un momento, un tiempo, una conexi&oacute;n de mil circuitos, entre los que enamorarse era s&oacute;lo un chispazo m&aacute;s. Estoy seguro de que si hubiera ido a hablar con ella en Daroca, en la parada de las 2,30 de la ma&ntilde;ana, mientras se tomaba aquel Cola Cao con croissant dos mesas m&aacute;s all&aacute;, igual hoy no recordaba aquella mirada, ni aquellas diez horas de constante y emocionante incertidumbre. A&uacute;n era noche cerrada cuando el Bilman par&oacute; en Valencia. Ella recogi&oacute; sus cosas, apag&oacute; su walkman, y pas&oacute; por delante de m&iacute; en el pasillo del autob&uacute;s. Fue la &uacute;ltima vez que nos miramos aquel d&iacute;a. Dir&iacute;a que nos despedimos para siempre, no el uno del otro, sino de aquel momento, con otro leve gesto, aunque no sabr&iacute;a decir qu&eacute; signific&oacute;. Baj&oacute; la escalerilla, recogi&oacute; su maleta y se alej&oacute; por el and&eacute;n con mi mirada clavada en ella. Sab&iacute;a que no se iba a volver. Si se hubiera vuelto me hubiera defraudado, y sent&iacute;a que lo sab&iacute;a. No se volvi&oacute;. Sali&oacute; por la puerta de la Estaci&oacute;n de Autobuses a la vez que el Bilman arrancaba. </span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">La volv&iacute; a ver dos o tres veces m&aacute;s, en una calle, cruzando la Ciudadela, y la mir&eacute;, y me mir&oacute;, sin m&aacute;s. No habl&eacute; mucho de ella con nadie, aunque lo intent&eacute; alguna vez, sin poder explicar nada. Luego ha habido muchas miradas, y antes tambi&eacute;n las hubo&hellip; pero ninguna como aquellas. Ayer vi a Julia Roberts en Notting Hill, y me acord&eacute; de aquella chica y de aquel viaje hace 12 a&ntilde;os&hellip; y ahora pienso que algo como aquello s&oacute;lo puede pasar en determinados momentos de tu vida, como tantas otras cosas. &iquest;Recuerdas alguna mirada especial? Vale.</span></span></p>]]></description><pubDate>Thu, 07 May 2009 20:59:00 +0000</pubDate></item><item><title>Jes&#xFA;s de Kidal</title><link>https://cuentoscortos.blogia.com/2009/030301-jesus-de-kidal.php</link><guid isPermaLink="true">https://cuentoscortos.blogia.com/2009/030301-jesus-de-kidal.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="color: black;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Despu&eacute;s de llegar a las costas de Portm&aacute;n, Amadou y otros cinco inmigrantes clandestinos corrieron casi una hora hasta el punto de encuentro. Anochec&iacute;a. Los focos de la Guardia Civil iban quedando lejos, mientras eran apresados 17 de sus compa&ntilde;eros de patera. Al llegar a la furgoneta, sin sentir los pies, Amadou empez&oacute; a llorar de alegr&iacute;a y de pena a la vez, como jam&aacute;s hab&iacute;a llorado. Se felicit&oacute; por hacer caso a su primo, y cruzar en abril, con los primeros d&iacute;as de buena mar, cuando llega la primavera. En su mano derecha, la foto de su esposa, en su mano izquierda, un papel, con la palabra Murcia, una bolsa con los zapatos y en el bote, diez euros para el billete. La furgoneta les dej&oacute; en la Estaci&oacute;n de Autobuses de Cartagena. Otros compa&ntilde;eros ten&iacute;an a alguien esperando y le ofrecieron comida y un lecho, pero &eacute;l prefiri&oacute; viajar esa misma noche, y terminar del todo lo empezado. Dormir&iacute;a en Murcia, su destino. A primera hora de la ma&ntilde;ana del d&iacute;a siguiente, llamar&iacute;a a su primo, que lo recoger&iacute;a&hellip; con un trabajo, un techo, comida y un futuro para &eacute;l, y para su familia.</span></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="color: black;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Viaj&oacute; c&oacute;modo, aunque no sent&iacute;a, de puro fr&iacute;o, los pies, ni las manos, y segu&iacute;a temblando. El autob&uacute;s iba casi vac&iacute;o. Hizo todo lo que le dijo su primo: lo mejor,&nbsp;llevar los zapatos en una bolsa, as&iacute; hab&iacute;a conseguido no perderlos. Enseguida lleg&oacute; a Murcia. Hac&iacute;a calor, vio a muchos compatriotas, pero recel&oacute;. No quer&iacute;a caer en manos de las mafias, y se alej&oacute; hasta que vio un cajero, muy cerca de la Plaza de San Agust&iacute;n.</span></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="color: black;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Acurrucado en un cajero, junto a la estaci&oacute;n de autobuses, Amadou pas&oacute; sus primeras horas en Europa sin ruido, sin olor a v&oacute;mitos, sin apretar los dientes, sin el miedo de ver la muerte tan de cerca, sin l&aacute;grimas, olvidado ya que se puede llegar a olvidar por qu&eacute; se est&aacute; en medio del mar. No pudo pegar ojo, pero s&iacute; descans&oacute; unas horas. Llor&oacute; acord&aacute;ndose de las veces en las que durante todo el d&iacute;a hab&iacute;a querido rendirse, y record&oacute; a sus hermanos, a su madre, a sus hijos, y a Sabine, su mujer. Su foto arrugada, dentro de una peque&ntilde;a bolsa de pl&aacute;stico, segu&iacute;a intacta, atada a su mu&ntilde;eca derecha. Mientras, repet&iacute;a las palabras que ella le dijo cuando se despidi&oacute;: &lsquo;sonr&iacute;e y s&eacute; amable, que la amabilidad siempre es correspondida por alguien&rsquo; y le daba las gracias al Gran Esp&iacute;ritu. No sent&iacute;a hambre, ni sed, casi ni cansancio. Extasiado, s&oacute;lo pudo acurrucarse en una esquina del cajero, ya pasada la medianoche de Jueves Santo.</span></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="color: black;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Hab&iacute;a ruido en la calle, un ruido constante, que le fue despertando poco a poco. Era a&uacute;n de madrugada, pero la gente pasaba por la plaza constantemente. Se levant&oacute;, recogi&oacute; todo lo que llevaba, comprob&oacute; que guardaba la nota con el tel&eacute;fono de su primo, y sali&oacute; a ver qu&eacute; se encontraba. Enseguida vio a polic&iacute;as, que vigilaban la puerta de la Iglesia junto al cajero, y descubri&oacute; a decenas de personas extra&ntilde;amente vestidas con t&uacute;nicas de color morado haciendo corrillos. No parec&iacute;a despertar ninguna sospecha. Nadie pod&iacute;a imaginar lo que hab&iacute;a sufrido hac&iacute;a apenas unas horas. A&uacute;n ten&iacute;a los dedos de los pies casi helados, y escalofr&iacute;os. Manten&iacute;a temblores permanentes por todo el cuerpo. Pero la curiosidad por aquella situaci&oacute;n era m&aacute;xima. Parec&iacute;a que toda la ciudad estaba en la calle, a pesar de ser de madrugada.</span></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="color: black;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Amadou enseguida pens&oacute; que aquello deber&iacute;a ser una celebraci&oacute;n cat&oacute;lica, porque todos estaban reunidos en la Iglesia. En sus a&ntilde;os de estudio con su abuelo, en Kidal, recordaba haber aprendido c&oacute;mo los cat&oacute;licos celebraban la muerte y Resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s&nbsp;el domingo<span class="apple-converted-space">&nbsp;</span>inmediatamente posterior a la primera<span class="apple-converted-space">&nbsp;</span></span><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Luna_llena" target="_blank" title="Luna llena"><span style="color: black; text-decoration: none; text-underline: none;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">luna llena</span></span></a><span class="apple-converted-space"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></span></span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">tras el<span class="apple-converted-space">&nbsp;</span></span><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Equinoccio" target="_blank" title="Equinoccio"><span style="color: windowtext; text-decoration: none; text-underline: none;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">equinoccio</span></span></a><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span class="apple-converted-space">&nbsp;</span>de </span><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Primavera" target="_blank" title="Primavera"><span style="color: windowtext; text-decoration: none; text-underline: none;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">primavera</span></span></a><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">. Amadou no hab&iacute;a ca&iacute;do en que llegar&iacute;a a Espa&ntilde;a justo en la celebraci&oacute;n de la Resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s, y le pareci&oacute; una coincidencia muy metaf&oacute;rica&hellip; </span></p><p style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">-<span class="apple-converted-space"><em>&nbsp;</em></span><em>Mi nueva vida,<span style="color: black;"> mi resurrecci&oacute;n particular, va a coincidir con la Resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s de Nazareth</span></em><span style="color: black;">, pens&oacute;, y se sinti&oacute; aliviado, a pesar de que su animismo era muy fuerte. En su barrio no eran musulmanes, aunque tampoco iban por la misi&oacute;n cristiana que hab&iacute;a cerca. &Uacute;nicamente de peque&ntilde;o acudi&oacute; unos meses porque daban de comer gratis. Su abuelo le ense&ntilde;&oacute; a respetar todas las religiones, porque &ldquo;Dios s&oacute;lo hay Uno, Gran padre de todos, y <span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>siempre quiere el bien para los hombres&rdquo;, le dec&iacute;a. Amadou lo vio como un mensaje, un buen presagio. Se apoy&oacute; en la esquina de la plaza, mientras cientos de penitentes iban llegando y entrando en la Iglesia. Ley&oacute; la palabra Jes&uacute;s, y observ&oacute; c&oacute;mo alrededor de la puerta de la Iglesia se agolpaba cada vez m&aacute;s gente. Hab&iacute;a hileras largu&iacute;simas de sillas de madera, y no paraban de llegar personas, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, mujeres y hombres, mayores, j&oacute;venes&hellip; vestidos con esas extra&ntilde;as t&uacute;nicas, y zapatos de paja y lona, algo que llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n de Amadou.</span></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="color: black;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Se fij&oacute; en que los vestidos de morado llevaban algo engrosando sus cinturas. El d&iacute;a empezaba a clarear, pasaba el tiempo, y Amadou cada vez ten&iacute;a m&aacute;s curiosidad. Parec&iacute;a que no estaba all&iacute;. Nadie reparaba en &eacute;l, y eso le hac&iacute;a sentir bien. Algo en el ambiente le tranquilizaba. Al poco, toda la plaza se orden&oacute; frente a la Iglesia. Cientos de chiquillos vestidos de morado empezaron una especie de desfile, y Amadou vio que lo que llenaba las cinturas de aquellos vestidos morados eran caramelos, much&iacute;simos caramelos, que se repart&iacute;an entre la gente que hab&iacute;a ido a ver aquel desfile.</span></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="color: black;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">En la esquina del cajero, Amadou quedaba muy cerca de los nazarenos, y alg&uacute;n chiquillo sonriendo le lanz&oacute; caramelos, que recogi&oacute; con algo de verg&uuml;enza, y guard&oacute; en sus bolsillos. Algo le manten&iacute;a en pie, una sensaci&oacute;n de que todo aquello tendr&iacute;a alg&uacute;n sentido especial para &eacute;l. De repente, el ruido de los tambores le sobrecogi&oacute;, pero aunque una parte de &eacute;l quiso irse de all&iacute;, se qued&oacute;, en su esquina, observando. Hab&iacute;a o&iacute;do muchos tambores en su vida africana. En cierto modo, hab&iacute;a algo de casa en su tronar incesante. Retumbaba la calle, cuando el sol ya estaba asomando por la plaza, repleta, abarrotada de gente. El desfile hac&iacute;a un hueco en la puerta de la Iglesia. Cuando Amadou vio salir la Santa Cena sostenida por los nazarenos, con aquellas zapatillas de pobres lona y paja, qued&oacute; obnubilado.</span></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="color: black;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">No pod&iacute;a quitar la vista de los ap&oacute;stoles. Enseguida reconoci&oacute; la escena. Sab&iacute;a esa historia. Y sinti&oacute; hambre por primera vez en muchas horas, al ver las uvas brillar en lo alto del paso. Todos los presentes guardaban silencio. S&oacute;lo se escuchaban el arrastrar de las zapatillas aquellas, sin duda lit&uacute;rgicas, religiosas&hellip; soportando el peso de la inmensa carroza. El esfuerzo de aquellos hombres sobrecogi&oacute; a Amadou. De repente, tras un golpe de vara en la carroza, que son&oacute; como chasquido, propinado por quien dirig&iacute;a todo, el paso vino a pararse frente al reci&eacute;n llegado. Amadou, con la boca abierta, observaba el detalle de aquellas esculturas, y no se dio cuenta de que uno de aquellos hombres estaba llamando su atenci&oacute;n. Una se&ntilde;ora que estaba junto a &eacute;l le cogi&oacute; de la sudadera, y Amadou se asust&oacute;, pero enseguida vio como aquel hombre de morado, con trenzas blancas, que le recordaba un poco al Obelix de los tebeos franceses, re&iacute;a con cara amable y le ofrec&iacute;a algo. Amadou respondi&oacute; con la mejor de sus sonrisas, y extendi&oacute; la mano para recoger una bolsita que llevaba un huevo, un panecillo y dos habas, haciendo un gesto de agradecimiento que aquel hombre recibi&oacute; con alegr&iacute;a m&aacute;xima. Sabine llevaba raz&oacute;n: &lsquo;La amabilidad responde con m&aacute;s amabilidad&rsquo;.</span></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="color: black;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Fueron pasando pasos, y nazarenos, y bandas de m&uacute;sica&hellip; Llegaron las bocinas y los tambores, y Amadou hasta esboz&oacute; una sonrisa, ya que aquel sonido tan particular de tambor y ca&ntilde;a le record&oacute; a Seidou, su primo peque&ntilde;o, que tocaba una melod&iacute;a muy parecida con su djemb&eacute;. Despu&eacute;s de muchos nazarenos, el sol ya ca&iacute;a con fuerza cuando un nuevo silencio se hizo en toda la plaza. El hueco en el desfile era evidente. Algo estaba a punto de pasar. Son&oacute; una melod&iacute;a familiar, que Amadou enseguida reconoci&oacute; como el himno de Espa&ntilde;a, por los mundiales de f&uacute;tbol, y empez&oacute; a salir, m&aacute;s lento, m&aacute;s ceremonioso que ning&uacute;n otro paso, Nuestro Padre Jes&uacute;s Nazareno.</span></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="color: black;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Amadou miraba fijamente. Ya no sent&iacute;a fr&iacute;o en los pies, ni ten&iacute;a hambre. Hab&iacute;a comido monas, huevos y alg&uacute;n caramelo. Hab&iacute;a bebido agua: la se&ntilde;ora de al lado le hab&iacute;a regalado una botella. La gente sentada se levant&oacute;, y el silencio era como el de la noche cerrada en el desierto de Kidal. Amadou mir&oacute; fijamente a los ojos de aquella imagen, y sinti&oacute; la c&aacute;lida mirada del Nazareno. Todo lo que hab&iacute;a vivido Amadou aquellos d&iacute;as, desde la traves&iacute;a del desierto, los dolores, el hambre, la sed, el sufrimiento&hellip;<span class="apple-converted-space">&nbsp;</span>&nbsp;el recuerdo de los suyos, las ganas de rendirse, aquella sensaci&oacute;n de soledad en el mundo, por unos segundos, desapareci&oacute; en aquel silencio, con el color morado inund&aacute;ndolo todo. Y Amadou sinti&oacute; que aquella mirada compart&iacute;a su dolor, mientras una l&aacute;grima recorr&iacute;a su cara, antes de que toda la plaza aplaudiera con fuerza. Amadou cerr&oacute; los ojos, y suspir&oacute;, sintiendo la salvaci&oacute;n&hellip; Al ver a los militares que segu&iacute;an a Jes&uacute;s, un sexto sentido le hizo salir de all&iacute; desconcertado, pero a la vez, reconfortado, andando sin rumbo, con una sonrisa extra&ntilde;amente relajante. Se reorient&oacute; y consigui&oacute; volver a la Estaci&oacute;n. Como si fuera un milagro, se encontr&oacute; de frente con su primo Yusuf, y le dio el abrazo m&aacute;s fuerte que jam&aacute;s hab&iacute;a dado a nadie. Amadou volvi&oacute; a llorar. Entre l&aacute;grimas, Amadou s&oacute;lo pudo decir: -<span class="apple-converted-space"><em style="mso-bidi-font-style: normal;">&nbsp;</em></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Hoy he vuelto a nacer; desde hoy, ll&aacute;mame Jes&uacute;s.</em></span></span></p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Tue, 03 Mar 2009 10:49:00 +0000</pubDate></item><item><title>Encuentro</title><link>https://cuentoscortos.blogia.com/2008/042403-encuentro.php</link><guid isPermaLink="true">https://cuentoscortos.blogia.com/2008/042403-encuentro.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Un chico de unos 30 a&ntilde;os, alto, con flequillo y gafas, polo blanco y pantal&oacute;n beige, carpeta azul en mano, hace su entrada en el sol de la plaza del Teatro Romea a toda velocidad. Va a paso r&aacute;pido, sintiendo el abrasante y seco calor del centro de Murcia en plena explanada urbana. Cruza sin mirar, con la direcci&oacute;n aprendida. Apenas levanta su mirada al frente, pensando en sus cosas y en la comida que le espera en casa, supongo. Medio sonr&iacute;e, mirando siempre al suelo. No sabe que me estoy fijando en &eacute;l, sentado en el caf&eacute; Teatro, apurando un verm&uacute; con dos aceitunas&nbsp;mientras espero a Pilar e imagino en qu&eacute; ir&aacute;n pensando todos los que pasan por all&iacute;... </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">El chico se acerca r&aacute;pido. Delante de &eacute;l, una chica parece estar observ&aacute;ndole, al mismo tiempo que yo, lo que, curiosamente, llama mi atenci&oacute;n. Est&aacute; casi parada mirando f&iacute;jamente el rumbo del chico, que no se ha percatado y sigue a su bola, mirando al suelo. Ella le mira directamente, con los ojos muy abiertos y una sonrisa lent&iacute;sima que se va abriendo en su cara. Ella es de su edad, m&aacute;s o menos. M&aacute;s bajita, lleva una falda vaquera, una camiseta de tirantes negra y una coleta recogida con una goma amarilla fluorescente. Morena, de piel blanca, y ojos claros, con pendiente en la nariz. Lleva una bolsa bandolera gris, pintarrajeada con bol&iacute;grafo y typex, y unas chanclas negras. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">El encuentro es inminente. Ella se planta delante, y &eacute;l sigue sin ver nada. En un instante casi choca con ella al verle los pies, justo al borde del primer escal&oacute;n del Teatro, a dos metros de mi mesa.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">-&iexcl;&iexcl;&iquest;Carlos?!!</span></em></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&Eacute;l, at&oacute;nito, la mira extra&ntilde;ado. Se para con una pizca de susto, que enseguida sustituye por la m&aacute;s inequ&iacute;voca expresi&oacute;n de desconcierto&hellip; Ella ha llenado su cara con la sonrisa que le brotaba. Sus ojos brillan. Le coge por los hombros con ambos brazos, por sorpresa, pero enseguida le suelta. Y &eacute;l muestra a&uacute;n m&aacute;s desconcierto. Frunce el ce&ntilde;o&hellip; pero sonr&iacute;e levemente. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">S&iacute;&hellip; &iquest;Si?</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">&iquest;No te acord&aacute;s de mi?</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Eeeeh&hellip;mmmmh</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">&iquest;Eres Carlos Ruiz? &iquest;De La Alberca?</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Carlos sigue desconcertado. Mira con inter&eacute;s a la chica que le acaba de abordar en plena calle, a pleno sol, en plena plaza, en plena hora de comer, con los &uacute;ltimos pensamientos que iba mascando a&uacute;n en la punta de su lengua&hellip; y con todo lo que lleva en la cabeza parece que apenas puede ponerse en esa situaci&oacute;n tan inesperada. Ella le sigue mirando con un brillo descomunal en sus ojos, esperando un gesto afirmativo, un signo de reconocimiento... el acento, &iquest;argentino?, &iquest;uruguayo?&hellip; a&uacute;n le pierde m&aacute;s.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Si, soy yo&hellip; pero&hellip;</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">No te acordar&aacute;s de mi</em> &ndash; le interrumpe ella,&hellip; - &iexcl;<em style="mso-bidi-font-style: normal;">pero yo se perfectamente qui&eacute;n sos vos!. </em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Ella se da un cachete, fuerte, en la frente, con la mano izquierda y&nbsp;resopla&hellip; (&iexcl;No me lo puedo creer!) parece pensar&hellip;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Esto es incre&iacute;ble&hellip; de verdad&hellip;,</em> -Suspira ella.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em>&iquest;Qui&eacute;n eres? No se, no caigo&hellip; perdona&hellip;</em> Carlos mira hacia derecha e izquierda, nervioso.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Soy Ruth. No creo que me conozcas... &iquest;C&oacute;mo me ibas a conocer?</em> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Ruth hace una pausa. Le mira y vuelve a sonre&iacute;r mir&aacute;ndole descaradamente a los ojos. &Eacute;l s&oacute;lo puede sonreir encojido de hombros, pero sigue desconcertado. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>Ibas a la misma guarder&iacute;a que yo. Hace muchos a&ntilde;os.</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Pues&hellip;</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Si&hellip; &iquest;Ibas a Lais? &iquest;A qu&eacute; si?</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Si, fui a Lais&hellip; pero&hellip; </em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Esto es incre&iacute;ble&hellip; de verdad&hellip;</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Est&aacute;n en&nbsp;el centro de la Plaza del Teatro, como si fuera un plano medio de la escena inicial de una pel&iacute;cula. El encuentro, conmigo como espectador &uacute;nico y circunstancial, se da entre decenas de transe&uacute;ntes que pasan a un lado y a otro, sin inmutarse de la excitaci&oacute;n de la chica con acento. Ruth y Carlos eran protagonistas de una de esas historias incre&iacute;bles que pasan sin m&aacute;s, a diario, en miles de plazas, calles, esquinas... El sol achicharra. El camarero se cruza entre yo, Carlos y Ruth. Se siguen mirando durante largos segundos. Quietos el uno frente al otro. &Eacute;l, ensimismado en el desconcierto y perdido en la mirada de ella. Ella con fuego en los ojos y una alegr&iacute;a contenida que le sale de dentro&hellip; </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Ver&aacute;s&hellip;Reci&eacute;n volv&iacute; a Murcia hace unos d&iacute;as. Me fui de chiquita a vivir a Montevideo, y ahora reci&eacute;n regres&eacute;. Y ver&aacute;s&hellip; Eres de lo poco que recuerdo de cuando viv&iacute; ac&aacute;&hellip; y de repente, te encuentro, &iexcl;&iexcl;en medio de una plaza!! Es incre&iacute;ble&hellip;</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Carlos no sabe c&oacute;mo reaccionar. A&uacute;n no entiende qu&eacute; est&aacute; pasando. Se sube el flequillo. No le sale una palabra. Se encoge de hombros, pero sigue mir&aacute;ndola con curiosidad, y rompe a reir.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">&iquest;Ibas a mi clase en Lais?</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">No. Ver&aacute;s</em>&hellip; (pausa) &hellip; <em style="mso-bidi-font-style: normal;">&iexcl;Esto es incre&iacute;ble! Sos mayor que yo</em>. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Ver&aacute;s&hellip; A final de curso, al terminar la guarder&iacute;a, mis pap&aacute;s me grababan en video. Sal&iacute;amos de clase con un peluche de regalo. En la pel&iacute;cula, mi hermana mayor, me quitaba el peluche cuando jugaba con &eacute;l&hellip;</em> -Ella le mira, haciendo una pausa. Con cierta verg&uuml;enza&hellip;- <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Perdona, dice. Igual ten&eacute;s prisa, esto te parecer&aacute; &iexcl;s&uacute;per extra&ntilde;o</em>! &ndash;exclama con marcado acento uruguayo... - <em style="mso-bidi-font-style: normal;">lo siento&hellip; Igual te molesto&hellip;</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">No, no, no&hellip; al contrario&hellip;</em> -Carlos pone cara como de tener una buena excusa&hellip; sabe que no quiere dejar este momento as&iacute;, porque se arrepentir&iacute;a, tiene curiosidad, pero tambi&eacute;n recela, a la vez&hellip;- <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Es que es un poco extra&ntilde;o, si&hellip;</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Siempre he pensado en ti, por esa pel&iacute;cula. Te conozco por eso, trato de explicarte, ver&aacute;s&hellip; Yo me pon&iacute;a a llorar en la pel&iacute;cula de mis padres, porque mi hermana me tira el osito por el muro del paseo. Entonces llegan tus pap&aacute;s, que te estaban recogiendo tambi&eacute;n, tras la fiesta de la guarder&iacute;a. Me intentan consolar, y t&uacute; vas de la mano de tu mam&aacute;&hellip;</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Ruth se para. Hace pausas largas, mir&aacute;ndole a los ojos. Carlos escucha con atenci&oacute;n ahora. Han dado unos pasos hacia los escalones. Est&aacute;n m&aacute;s cerca de mi mesa. Ella me ha mirado y ha visto que estoy muy cerca, pero sigue adelante. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 18pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Le tir&aacute;s del brazo, y le dec&iacute;s algo al o&iacute;do. Ella se sonr&iacute;e, y te da una palmadita en el culete! &hellip;</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Vuelve a pararse. &ndash;<em style="mso-bidi-font-style: normal;">Ahhhh</em>, suspira&hellip; <em style="mso-bidi-font-style: normal;">- &iexcl;Qu&eacute; lindo</em>!, exclama otra vez. Carlos sonr&iacute;e, y se empieza a poner rojo. Se mete la mano al bolsillo y mira para atr&aacute;s. Ruth se emociona, y se pone las manos en la cara. Se tapa la boca, y vuelve a suspirar. Sus ojos se llenan de con dos lagrimones que no caen, pero abrillantan a&uacute;n m&aacute;s su aureola&hellip;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Esto es&hellip; &iexcl;Es incre&iacute;ble! &iexcl;Qu&eacute; carajo!</em> &ndash; Sigue por donde lo dej&oacute;. &Eacute;l la mira fijamente&hellip; - <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Entonces&hellip; te acerc&aacute;s a mi. Te pon&eacute;s delante, y mir&aacute;s a tu mam&aacute;. Ella asiente sonriendo, y entonces&hellip; me das tu osito, y yo dejo de llorar. Volv&eacute;s a mirar a tu mam&aacute; &hellip; y&hellip; </em>- Ruth sonr&iacute;e grande. Dos l&aacute;grimas caen por sus mejillas, y se vuelve a tapar la boca con las manos&hellip; - <em>En el osito, en un papel pegatina, pon&iacute;a: Carlos Ruiz, 4 a&ntilde;os...</em> Ruth logra decirlo, entre un llanto emocionado... <em style="mso-bidi-font-style: normal;">&iexcl;Lo siento!&hellip; &iexcl;Lo siento de veras! Esto es&hellip; Es incre&iacute;ble&hellip; &iquest;Qu&eacute; no? &iquest;Que no?</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Carlos no dice nada. La mira. No sabe si abrazarla&hellip; o salir corriendo. Me mira&hellip; le miro. Levanto las cejas&hellip; &eacute;l hace lo mismo, como si supiera que he sido c&oacute;mplice de ese momento. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Lo se por el video&hellip; te reconoc&iacute;&hellip; &iexcl;Es incre&iacute;ble!... &ndash; </em>Ruth va dejando de llorar<em style="mso-bidi-font-style: normal;">&hellip;</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Venga, no llores, mujer&hellip; - </em>le dice al fin Carlos<em style="mso-bidi-font-style: normal;">&hellip;</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">En el Arco de Santo Domingo un gesto llama mi atenci&oacute;n. Es Pilar, que me llama. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">-&iexcl;<em style="mso-bidi-font-style: normal;">Ven!</em> Dice con el brazo agitado&hellip; Le se&ntilde;alo el verm&uacute;. Se acerca. Me levanto. He dejado la conversaci&oacute;n, pero siguen hablando&hellip; Me alejo hacia Pilar, y vamos para la caja del Caf&eacute; Teatro. Siguen hablando&hellip;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">&iquest;Qu&eacute; miras?</em></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 36pt; text-indent: -18pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7pt "><span style="font-size: small;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Nada, nada&hellip; v&aacute;monos.</em></span></p>]]></description><pubDate>Thu, 24 Apr 2008 19:17:00 +0000</pubDate></item><item><title>El Gol Perfecto</title><link>https://cuentoscortos.blogia.com/2008/042402-el-gol-perfecto.php</link><guid isPermaLink="true">https://cuentoscortos.blogia.com/2008/042402-el-gol-perfecto.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">A sus ocho a&ntilde;os, Nando tocaba el cielo con sus pu&ntilde;os en alto. El chinarro se clavaba en sus rodillas, cerraba sus p&aacute;rpados con fuerza, y gritaba en su interior con la alegr&iacute;a m&aacute;xima de ser el centro del universo. Durante segundos todo parec&iacute;a en suspenso, sus compa&ntilde;eros corr&iacute;an hacia &eacute;l, y s&oacute;lo los chopos que rodean el patio del Colegio eran testigos de ese momento, que iba a ser crucial para millones de personas en el futuro. <br /><br />Un minuto antes, un chico pelirrojo con las cordoneras de los zapatos desatadas, los faldones por fuera y las rodillas sucias recib&iacute;a un bal&oacute;n franco en el mediocampo de la cancha de &lsquo;Los Chopos&rsquo;, en el Colegio P&uacute;blico Narciso Yepes de Murcia, entre piedras y dos vallas met&aacute;licas que hac&iacute;an de bandas. Nando control&oacute; el bal&oacute;n con su zurda y enseguida fij&oacute; su mente en la porter&iacute;a de tres palos de madera que defend&iacute;a Mat&iacute;as El Negro, portero dos cursos mayor, conocido mat&oacute;n de recreo que sol&iacute;a amedrentar a su hermana mayor en clase. Perd&iacute;an 3-0, como casi siempre que jugaban contra los mayores en las horas de comedor, pero cuando vio la jugada de su vida en su mente, la suerte ya estaba echada.<br /><br />Nando pis&oacute; el cuero, un tango Adidas amarillo plastificado, viejo y rasgado, al que apenas le quedaban dos pent&aacute;gonos del original bal&oacute;n que fue, y mir&oacute; el tronco fuerte del &aacute;rbol de los corazones. El chopo m&aacute;s cercano a la porter&iacute;a de El Negro. En ese &aacute;rbol generaciones de alumnos hab&iacute;an escrito sus declaraciones de amor, por eso le llamaban el &aacute;rbol de los corazones. Nando vio en el viejo chopo su mejor opci&oacute;n de pase, ya que ese d&iacute;a no estaba Gilbert, el chaval brasile&ntilde;o de su clase que le disputaba el trono de El Mejor de la Clase, y nadie m&aacute;s le ofrec&iacute;a garant&iacute;as. Ya ten&iacute;a ganada su fama de chup&oacute;n, as&iacute; que eso no le preocupaba. Mir&oacute; una cent&eacute;sima de segundo el tronco del viejo chopo de los corazones, a la altura del coraz&oacute;n m&aacute;s grande grabado con punz&oacute;n, en el que se le&iacute;a: Pilar, Te Quiero.<br /><br />Como si el coraz&oacute;n fuera la cabeza de su asistente, Nando, despu&eacute;s de adelantarse el cuero en el medio campo un metro, cerr&oacute; un pase seco, fuerte, sin que el bal&oacute;n apenas girara sobre s&iacute; mismo, dirigido al coraz&oacute;n del chopo. Con el brazo derecho atr&aacute;s, el pecho y la cabeza bien firmes hacia delante, y el empeine fuerte, el chut de Nando ya avisaba de que algo grande se estaba gestando. Nando ya ten&iacute;a la jugada en la cabeza, y nada m&aacute;s terminar el gesto de golpeo, como si fuera un magistral swing con su zurda, una vez que intuy&oacute; que el bal&oacute;n iba hacia d&oacute;nde &eacute;l hab&iacute;a dispuesto, el instinto que ese d&iacute;a naci&oacute; en su interior le dio fuerzas para arrancar a la carrera. Los mayores se quedaron paralizados mirando el destino incierto del estiloso chut del chaval pelirrojo, y apenas se percataron de su desmarque.<br /><br />Nando se zaf&oacute; de los dos rivales que ten&iacute;a delante, en una arrancada en zigzag vista y no vista. Desde que dio el primer paso el silencio interior fue su escudero, mientras la jugada iba forj&aacute;ndose, y los gritos y avisos de El Negro no llegaban a sus o&iacute;dos. El resto de chavales s&oacute;lo pod&iacute;a seguir at&oacute;nito el recorrido que llevaba el tango Adidas. Cuando Nando se acercaba a lo que ser&iacute;a el &aacute;rea rival, el bal&oacute;n llegaba al coraz&oacute;n dibujado en el chopo. El golpe seco del bal&oacute;n hizo que vibrara el &aacute;rbol. El golpeo, como un preciso cabezazo en la esquina izquierda del &aacute;rea, son&oacute; tambi&eacute;n seco, y aunque el bal&oacute;n perdi&oacute; fuerza, en ese momento se comprendi&oacute; por qu&eacute; Nando le peg&oacute; tan seco y fuerte cuando arranc&oacute; la jugada.<br /><br />Cuando el esf&eacute;rico volaba hacia el borde del &aacute;rea Nando ya hab&iacute;a iniciado su frenada. Delante de &eacute;l ya s&oacute;lo estaba El Negro, gritando improperios con todas sus fuerzas, pero consciente ya de que iba a tener que emplearse para usar los guantes azules de lana que vest&iacute;a emulando a un guardameta profesional. Nando dej&oacute; atr&aacute;s a todos los rivales. La sorpresa de la pared con el chopo fue absoluta. Era impensable que el chaval buscara esa jugada inveros&iacute;mil, conchab&aacute;ndose con un &aacute;rbol a 15 metros, para hacer la pared, pero as&iacute; fue. Nando les sac&oacute; los dos metros necesarios, incluso evitando un hipot&eacute;tico fuera de juego. Cuando el bal&oacute;n sal&iacute;a del coraz&oacute;n del chopo, la jugada ya era franca, y la oportunidad de remate, flagrante.<br /><br />El esf&eacute;rico ven&iacute;a medio metro por encima de la cabeza de Nando, que frenaba su carrera mientras no le quitaba ojo al bal&oacute;n, que perd&iacute;a fuerza demasiado deprisa. Quiz&aacute; el viento iba a jugarle una mala pasada, y la posibilidad de remate a bocajarro se desvanec&iacute;a. La asistencia se iba a quedar corta para rematar a la primera. Nando recul&oacute;, y ah&iacute; le sirvieron esos dos metros, y la fuerza de su carrera inicial, para llegar limpio al bal&oacute;n. Ese &iacute;mpetu de Fe fue su mejor aliado, y enseguida, en una cent&eacute;sima reconstruy&oacute; en su mente la jugada para darle salida a la asistencia. Adem&aacute;s, la nueva jugada que dibuj&oacute; era para enmarcarla en los altares del f&uacute;tbol.<br /><br />Nando se dio un cuarto de vuelta sobre s&iacute; mismo, sin terminar de pararse, el sol le pein&oacute; la frente, y el bal&oacute;n cort&oacute; los rayos de medio d&iacute;a sobre su cabeza. Inclin&aacute;ndose hacia atr&aacute;s, Nando levant&oacute; el cuello y ofreci&oacute; su clav&iacute;cula a un metro del bal&oacute;n, que ven&iacute;a ya cas&iacute; deshinchado cayendo a la l&iacute;nea imaginaria del &aacute;rea de El Negro. Los defensas hab&iacute;an iniciado su carrera para evitar lo que ya era inevitable, el control del bal&oacute;n que Nando hab&iacute;a dispuesto en su reorganizada jugada.<br /><br />Cuando la bola lleg&oacute; a su pecho, Nando estaba en un &aacute;ngulo de 45 grados de espaldas a la porter&iacute;a de El Negro, que hab&iacute;a fijado ya su mirada en el cuero, esperando por d&oacute;nde le vendr&iacute;a. Nando, de puntillas, liber&oacute; un golpe seco de cintura que subi&oacute; en una mil&eacute;sima por su peque&ntilde;o cuerpo hasta la clav&iacute;cula, justo en el momento en el que el bal&oacute;n ca&iacute;a sobre &eacute;l, y control&oacute; la pelota. Era preciso mantener el bal&oacute;n en el aire un segundo m&aacute;s, y la precisi&oacute;n de su control dio toda la confianza que hac&iacute;a falta para terminar la jugada al chaval de los faldones por fuera. Nando mir&oacute; r&aacute;pidamente el cuero, y calcul&oacute; la altura m&aacute;xima a la que llegar&iacute;a despu&eacute;s de su control de clav&iacute;cula.<br /><br />Por muy r&aacute;pido primer paso que tuvieran, los dos mayores que deb&iacute;an cubrirle no iban a llegar. El sexto sentido innato que nac&iacute;a en ese momento en el delantero centro as&iacute; se lo hizo saber a Nando en ese momento, y el chaval dio un paso atr&aacute;s. Apoy&oacute; todo su peso sobre su pie derecho, y subi&oacute; el brazo izquierdo lo que le permiti&oacute; su coxis hacia arriba, ya 180 grados de espaldas a El Negro. Nando ya sab&iacute;a que le esperaba la gloria. Se lo dec&iacute;a su instinto, y su silencio interior se hizo a&uacute;n m&aacute;s vac&iacute;o. El bal&oacute;n llegaba a su punto m&aacute;s alto, suspendido, a 1,60 metros del suelo, justo d&oacute;nde &eacute;l hab&iacute;a dispuesto tras su control con el pecho, cuando la chilena ya estaba lanzada con el escorzo m&aacute;ximo que pueda realizar un chaval de ocho a&ntilde;os. El pie izquierdo cogi&oacute; el recorrido m&aacute;ximo, y el brazo impuls&oacute; el golpeo, cuando el pie derecho amag&oacute; al aire, en la bicicleta que marca una chilena perfecta. El Negro ya se ladeaba a su izquierda, resignado a volar hacia d&oacute;nde la l&oacute;gica del salto iba a llevar el tango.<br /><br />Nando conect&oacute; con el empeine de su zurda una chilena pura, ladeada, semi vertical, justo cuando el bal&oacute;n se qued&oacute; en suspenso. El chut fue el &uacute;nico sonido que escuch&oacute; Nando, que un instante despu&eacute;s de chutar ya sinti&oacute; el gol en su coraz&oacute;n. El golpeo fue tan seco que el bal&oacute;n no se movi&oacute; un &aacute;pice de c&oacute;mo estaba cuando qued&oacute; en suspenso, dibujando una leve y justa par&aacute;bola en direcci&oacute;n a la escuadra izquierda de la porter&iacute;a de madera de El Negro, la curva justa para pasar por encima de la mano derecha del portero, que vol&oacute; con todas sus fuerzas hacia la escuadra estir&aacute;ndose m&aacute;s que nunca en su vida, y que s&oacute;lo pudo sentir la estela de un momento futbol&iacute;stico inigualable pasarle por encima de sus peque&ntilde;os dedos.<br /><br />Cuando Nando cay&oacute; al suelo, apoyado sobre su mano, levant&oacute; la cabeza y a&uacute;n pudo ver c&oacute;mo el tango Adidas superaba la estirada de El Negro, y se incrustaba entre el larguero y el poste izquierdo de la vieja porter&iacute;a de madera, cayendo muerto dentro del marco, tras la l&iacute;nea imaginaria de gol de la meta de los mayores. El silencio en ese momento era absoluto, El Negro ca&iacute;a con los ojos cerrados al suelo, el resto de jugadores se echaba las manos a la cabeza, mientras que El Canica, el portero de Nando, ya gritaba &ndash;Tooooma, toooooma, por to la escuadraaaaa! Y con &eacute;l, todos los dem&aacute;s&hellip; Una celebraci&oacute;n que Nando no escuch&oacute;. <br /><br />Con los zapatos medio rotos y las calcetas bajadas, Nando hab&iacute;a salido corriendo hacia la valla, con el coraz&oacute;n apretando su pecho como jam&aacute;s en la vida. En aquel momento ya sab&iacute;a que esa jugada iba a cambiar su vida. Se arrastr&oacute; con las rodillas por el chinarro del campo de Los Chopos hasta el corner, con los brazos en alto, cerrando los ojos tan fuerte, y con un grito sordo de alegr&iacute;a tan profundo, que al volver en si y abrir los ojos, mirando al suelo, no sangraban sus rodillas, y un fuerte olor a p&oacute;lvora y c&eacute;sped, acompa&ntilde;ado de un estruendo monumental, le despert&oacute; del sue&ntilde;o. Wembley estaba patas arriba. Espa&ntilde;a por fin ten&iacute;a un mundial, con un gol de oro que la gente recuerda como El Gol Perfecto. Una chilena que parec&iacute;a estudiada, un gol que bord&oacute; el f&uacute;tbol, y que cambi&oacute; la vida de un pa&iacute;s entero. Un gol que Nando ya hab&iacute;a marcado muchos a&ntilde;os antes, en el patio de un colegio, con un viejo chopo como compa&ntilde;ero, y que revivi&oacute; como un sue&ntilde;o cuando aquel gol se hizo leyenda, no s&oacute;lo para &eacute;l y sus compa&ntilde;eros de clase, sino para todo el f&uacute;tbol. <br /></span></p>]]></description><pubDate>Thu, 24 Apr 2008 18:47:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
